martes, 19 de octubre de 2010

¿Realmente podemos cambiar el mundo?



El domingo se "celebró" (¡qué paradoja!), el día internacional de la pobreza, todas las O.N.G. llamaron a la conciencia de cada uno de nosotros. Nos hicieron saber, una vez más, el  número de personas que en el siglo XXI se mueren de hambre, una cada dos segundos; nos dijeron que, al fin y al cabo, esa solamente era la consecuencia de una dignidad nunca conocida. Porque los pobres son tan pobres que, ni tan siquiera disfrutan de ese privilegio.

Siempre he tenido el convencimiento de que la vida es pura fortuna, algo que empieza en la familia y en lugar donde naces. Yo, que tuve la suerte de vivir durante dos años en Melilla, pude comprobar la certeza de mi pensamiento y observar como cambian la vida y las oportunidades a un lado u otro de la valla. A un margen el confort, el futuro y el progreso; al otro, el hambre, la angustia y la necesidad.

Recientemente he conocido la existencia de un personaje llamado John Perkins, este economista que trabajó para la CIA y fue jefe de economía de Chas T. Main Boston Inc., ha escrito un libro titulado: "Confesiones de un sicario económico".

A raíz de sus explicaciones se comprende, en gran medida, el porqué de toda la hambruna y la miseria que soportan cientos de millones de personas en este planeta.

El "modus operandi" es maquiavélico e implacable. En primer lugar indentifican un país con recursos, en muchos casos suele ser el petróleo. Más tarde, concretan un enorme préstamo para ese país a cargo del Banco Mundial o una de sus organizaciones hermanas. Pero el dinero no llega nunca al estado, va a parar a las corporaciones estadounidenses que posteriormente se dedican a crear estructuras en ese país; plantas eléctricas, parques industriales, puertos, etc.

De todos esos recursos, además de las citadas corporaciones, solamente se benefician los ricos del país. Nunca la mayoría de la población. Sin embargo, la nación entera queda soportando una enorme deuda a la que no puede hacer frente.

A partir de aquí, es cuando intervienen los sicarios económicos. La argumentación utilizada es sencilla e irrebatible. Has perdido mucho dinero y no puedes pagarlo. Así que, deberás vender tu petróleo a un precio muy barato a nuestras compañías petrolíferas. Del mismo modo, nos permitirás construir bases militares en tu territorio, enviar tropas a apoyar a las nuestras en algún lugar del mundo como Iraq o votar a nuestro favor en la próxima decisión de la ONU. Después toca privatizar la compañía eléctrica del país y su sistema de aguas y alcantarillado, vendiéndosela a ellos mismos o a otras corporaciones. La cuestión es maximizar los beneficios sin importar el coste social o medio ambiental.

Al parecer, es un modo de operar muy típico que también llevan a cabo el FMI y el Banco Mundial a escala global. La trampa es simple, provocan el endeudamiento de un país, ya sea por su propia imprudencia o corrompiendo a su líder.

Entonces, imponen "políticas de ajuste estructural" que a menudo consisten en lo siguiente: 1) Devaluación de la moneda. Cuando la moneda de un país cae, lo mismo ocurre con todo lo valorado con ella. Esto sitúa los recursos indígenas a merced de los países depredadores, siendo su valor una fracción del real. 2) Grandes recortes en los programas sociales, que habitualmente incluyen la educación y el sistema sanitario. Comprometiendo el bienestar y la integridad de la sociedad, dejándoles vulnerables ante la explotación. 3) Privatización de empresas públicas. Esto significa que sistemas socialmente básicos pueden ser adquiridos y regulados por corporaciones extranjeras que sólo buscan beneficios.

A finales de los años ´60 el Banco Mundial intervino en Ecuador con grandes préstamos. Durante los treinta años siguientes la pobreza creció del 50 al 70%. El desempleo o empleo precario creció del 15 al 70%. La deuda pública aumento de 240 a 16.000 millones de dólares. Mientras que el porcentaje de recursos asignados a los pobres disminuyó del 20 al 6%. De hecho, en el año 2000, el 50% del presupuesto total del país se destinó al pago de parte de la deuda.

Perkins asegura que incluso el ex-presidente Jaime Roldós fue asesinado por no dejarse corromper y querer destinar los beneficios de los recursos de su país a los más desfavorecidos. John Perkins fue el encargado de realizar la oferta de soborno que Roldós rechazó. Un tiempo después su avioneta se estrelló. Únicamente tuvieron acceso a la zona militares americanos y un grupo reducido de ecuatorianos.

El propio Perkins asegura que, los ciudadanos desconocemos esta forma de dominar el mundo. Antiguamente se llevaba a un país a la guerra con el propósito de colonizarlo, subyugarlo y hacerse con todos sus recursos, pero ahora, salvo contadas excepciones, el modo más silencioso e inteligente de actuar es éste. De hecho, dice que la "corporatocracia" rige los destinos del mundo y marca la política de países como Estados Unidos.


Hurgan en nuestras conciencias, nos cargan con un enorme sentido de la responsabilidad por todo lo que sucede, nos dicen que nosotros podemos cambiarlo y, a veces, nos lo creemos. Algunos lo intentamos, muchos, en mayor o en menor medida y siempre dentro de nuestras posibilidades. Pero, no dejamos de vivir permanentemente en la ignorancia.

Como dijo John Adams, segundo presidente de los Estados Unidos: "Hay dos formas de conquistar y esclavizar a una nación, una es con la espada, la otra es con la deuda"

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