viernes, 1 de octubre de 2010

En busca de una identidad perdida


Los últimos veranos han resultado demasiado convulsos para el baloncesto FEB y, el pasado, no ha supuesto una excepción. Desde que termina la temporada, allá a finales de mayo, hasta que empieza el nuevo curso, cada vez más tarde por cierto, se disparan constantemente los rumores. Desgraciadamente, éstos, poco tienen que ver con fichajes de jugadores o entrenadores por parte de uno u otro equipo. La realidad es muy distinta, y la especulaciones circulan alrededor de muchos clubes que ven amenazada su continuidad.

No hace mucho tiempo se vivieron épocas de bonanza en las LEB. Eran otros tiempos, otras circunstancias, había dinero, se pagaba por encima del precio real, pero era lo que había. Entrabas o te quedabas fuera. Así estaba el mercado. La culpa siempre de los mercados, ese modo etéreo de denominar la especulación y las ganas de hacer dinero a espuertas sin ningún tipo de complejo ni remordimiento.

Ahora, como dice mi amigo el de los salmones (te mando un enorme abrazo en estos momentos), las reglas han cambiado, la necesidad ha hecho que los clubes tomen las riendas de la situación y marquen los tiempos y, en muchos casos, el dinero de las contrataciones. Resulta obvio decir que, no corren buenos tiempos y eso se nota en el nivel de las ligas.

Ha llegado la hora de realizar un análisis profundo de la situación, saber por qué se ha llegado a este punto. Más allá de la crisis que azota al mundo en general y a nuestro país en particular. No vendrá mal un poco de autocrítica y una buena dosis de modestia.

La FEB debería analizar el por qué de muchos de los problemas que acontecen cada verano, y no mirar para otro lado como si las ligas LEB las organizará otro y el problema no fuera con ellos. Los clubes tendrán que asumir que no se puede vivir constantemente del dinero público y deberán desarrollar ideas más imaginativas que arrastren al público a sus pabellones y proporcionen nuevas fuentes de ingresos. Sería conveniente lograr la implicación de los medios de comunicación para que estas ligas tuvieran una mayor repercusión. Y los entrenadores y jugadores deberemos seguir en constante formación para hacer que las ligas resulten más atractivas.

Soy plenamente consciente que, lo escrito aquí no es políticamente correcto. Pero es lo que hay. Sin embargo, sí somos capaces de decir estas cosas en círculos cerrados, donde hay confianza para ello y poco miedo a las represalias.

Haciendo referencia a cuestiones meramente deportivas, creo que, la liga ha ido disminuyendo su nivel de manera progresiva. La calidad que presenciamos en la última temporada esta lejos de ediciones pasadas y los partidos resultan menos interesantes y atractivos que hace unos años.

Éste, salvo contadas excepciones que darán un salto cualitativo a la competición, el mayor atractivo estará en ver en los banquillos a excelentes entrenadores. Muchos de ellos con pasado ACB que, han encontrado acomodo en una liga que siempre ha resultado impredecible. Es el caso de Moncho Fernández, Luis Guill, Ricard Casas, Gustavo Aranzana, Andreu Casadevall, Paco García, Natxo Lezcano, Ángel Navarro o Angel Jareño. Habrá que estar muy atentos a sus propuestas y recursos tácticos.

En cuanto a los favoritos, asumiendo el riesgo que tiene hacer pronósticos en esta competición, creo que, Obradoiro está un peldaño por encima del resto, tanto por la confección de plantilla, como por la capacidad de su entrenador. Murcia será el otro que luche por ese puesto de ascenso directo, ha logrado formar un buen equipo, con jugadores experimentados en la competición y otros cuantos con recorrido ACB.

Sobre el resto, Tenerife Canarias, Cáceres, Melilla, Girona,  Burgos, Orense y Breogán deberían ser los que luchasen por los puestos de play-off. Siempre están los que no entran en los pronósticos, los tapados, las sorpresas que año tras año revientan la competición. Apuesto por Palencia y Huesca. Los primeros con un juego que viene marcado por la intensidad y el rigor defensivo; los de Ángel Navarro con una propuesta muy atractiva para el espectador, partidos a muchos puntos, juego eléctrico y presión en todo el campo. Serán la sensación de la liga.

Por abajo los pronósticos resultarán aún más complicados, nadie querrá ocupar una de las dos plazas de descenso. Sin lugar a dudas, la emoción estará presente en cada jornada. Afortunadamente, eso algo que nunca ha faltado en la LEB.




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