lunes, 4 de octubre de 2010

Al menos, el beneficio de la duda


Han sido muchos las casos, demasiadas las veces, muchas más de las que nos gustaría. Un sobresalto, un mazazo, otro más. A pesar de los precedentes en la historia de este magnífico deporte siempre resulta sorprendente, inesperado, traumático y doloroso.

La noticia del supuesto positivo por clembuterol por parte de Alberto Contador ha dejado conmocionado al mundo del ciclismo en particular y al deporte español en general. Sin conocerle, observando su aspecto de niño bueno, viendo como las lágrimas se amontonan en sus ojos y la garganta soporta un nudo que a punto está de estrangularle, uno solamente puede pensar que es inocente. Dentro de esta cuestión de fe hay un aspecto que juega en contra del ciclista de Pinto, otros muchos dieron ruedas de prensa, salieron rodeados de los suyos, lloraron, clamaron por su inocencia y, finalmente, las pruebas se volvieron en su contra. Sólo espero que, en este caso, por ser quien es, y por lo mucho que significa, la excepción confirme la regla.

El ciclismo ha perdido gran parte del atractivo que tuvo en otras épocas y si en buena medida ha recobrado parte del resplandor que antaño tuvo, ha sido gracias a Contador. Desgraciadamente, se ha convertido en un deporte bajo sospecha, los constantes casos de dopaje han hecho que los ciclistas sean tratados como camellos, asaltados a cualquier hora de la madrugada, la policía o los "vampiros" los tiran de sus camas mientras revuelven su habitación y les extraen sangre. Evidentemente se debe perseguir y castigar al tramposo, pero a todos, no sólo a los muchos que, a juzgar por la evidencias, existen en este deporte. De todos modos, quién no ha pronunciado aquella famosa frase: "Querrán que hagan 250 kilómetros y suban 5 puertos con una taza de Cola-Cao, un buen chuletón y unas cuantas barritas energéticas".

Los resultados del análisis de orina realizado a Contador revelan que existe una tasa de 0,05 nanogramos de clembuterol. Según el corredor, producto de la ingestión de una carne en mal estado comprada en una carnicería de Irún.

Las teorías y opiniones se amontonan en uno u otro sentido. A favor del ciclista su permanente rechazo público al consumo de todo tipo de sustancias dopantes, así como, los testimonios de muchos de sus compañeros de profesión o personajes relevantes de la vida deportiva española como Lissavetzky o Alejandro Blanco.

Han sido muchos los científicos que han manifestado que, una cantidad tan insignificante no sirve para potenciar el rendimiento. El prestigioso científico estadounidense Dan Catlin, descubridor del método para identificar la CERA (EPO de última generación) ha manifestado lo siguiente: "La cantidad, tan pequeña, sugiere un suplemento contaminado o una carne".
En contra, en primer lugar, Pat McQuaid, presidente de la UCI. A McQuaid le chirría todo lo que suene a español, asegura que el 50 % de los casos de dopaje provienen de nuestro país y que, además, existe una cierta connivencia por parte de las autoridades españolas. Todavía se oyen las voces con Jaime Lissavetzky durante el Congreso Antidopaje celebrado en Madrid en 2007.
También las opiniones de algunos especialistas, como el Doctor José González que asegura que, para producirse una contaminación de ese tipo la ingestión de carne debe ser muy abundante.

Del mismo modo, tanto las autoridades sanitarias, como ASAJA, han puesto el grito en el cielo exigiendo una investigación inmediata para determinar la procedencia de la carne en cuestión, ya que, niegan que pueda ser española, puesto que, el clembuterol es una sustancia prohibida en España y no así en países como Argentina, Estados Unidos y Brasil. Del mismo modo, aseguran que no han existido casos de carne contaminada en la provincia de Guipúzcoa desde 1999.

Por si no fueran bastantes en esta historia, la prensa alemana y la francesa, tan proclive esta última a despellejar todo lo que suene o huela a España, han asegurado que, Contador se sometió a una transfusión de sangre. Circunstancia que se antoja complicada porque desde la creación del pasaporte biológico, documento en el que se anotan, de forma asidua, los diferentes cambios en los parámetros sanguíneos y físicos del ciclista; hasta la más mínima gripe queda reflejada.

Además, Contador fue sometido anterior y posteriormente a controles en los que no se detectaron ningún tipo de sustancias dopantes. Y la obligación de estar localizado las 24 horas del día entraña un riesgo excesivo para cualquier operación de este tipo.

Desde diferentes estamentos se exige una unificación de criterios puesto que, tan sólo cuatro laboratorios en el mundo tienen calibradas sus máquinas por debajo de las recomendaciones de la AMA (Agencia Mundial Antidopaje), entre ellos el de Colonia, que es donde se encuentra la orina del ciclista.

Muchos aseguran que Contador se ha convertido en el conejillo de indias de la lucha contra del dopaje, otros dicen que pase lo pase siempre quedará marcado bajo la sombra de la sospecha. Yo, le creo. Quiero volver a disfrutar del ciclismo como hacía tiempo no lo lograba, no quiero volver a dormir la siesta en esas tardes calurosas de julio, quiero estar en tensión en el sofá, quiero volver a aplaudir como lo hacía cuando Perico pegaba uno de sus latigazos, quiero volver a verle vestido de amarillo y regresar a su pueblo para celebrarlo con sus paisanos. Quiero que sea inocente, algo que será así mientras no se demuestre lo contrario.






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