viernes, 17 de septiembre de 2010

Inasequibles al desaliento


El ser humano vive permanentemente asido al propósito de derribar barreras, superar los límites de la razón y someter al cuerpo a pruebas y experiencias que lo sitúan más allá de la extenuación.

Ya lo he expresado alguna que otra vez en este blog, los retos forman parte de nuestra vida, son inherentes al ser humano, a nuestra condición y modo de entender nuestra existencia. Vivimos en perpetua competición contra nosotros mismos, exigiéndonos cada día más, y contra el resto, tratando de ser los primeros en una sociedad donde, en muchos casos, estamos cerca del canibalismo.

Sin lugar a dudas, el deporte es la actividad que mejor representa ese nivel de exigencia, aunque, afortunadamente en la mayoría de los casos, estamos lejos de la antropofagia, o eso me gustaría pensar. Indudablemente cuantos más intereses económicos subyacen, cuanta mayor gloria y reconocimiento supone el éxito que alimenta los egos de muchos deportistas, más lejos nos situamos de la verdadera esencia del deporte.

Si bien es cierto que, existen pruebas en las que el principal objetivo es la lucha contra uno mismo, esas en las cuales pensar en competir es un desafío, presentarte un éxito y finalizar una hazaña. No voy a obviar que existe un ganador, que hay deportistas que aspiran a lograr el triunfo y se preparan para ello; pero, en la mayoría de los casos, la pugna es contra tu cuerpo y tu mente.

Conocemos algunas de esas pruebas, sabemos que viven lejos de la repercusión del fútbol, baloncesto o el tenis. Pero, cuando oímos hablar de ellas, nos producen admiración y estupor a partes iguales. El primer pensamiento que viene a tu mente es: "¡Estos tíos están chiflados! ¡Qué se les habrá perdido allí!". Después, cuando dedicas unos segundos a la reflexión, terminas diciendo: "¡Olé sus cojones!. Claro que, los suyos, porque al menos a mi, ni se me pasa por la cabeza pensar en la posibilidad de presentarme a una prueba de ese tipo.

Dentro de esas competiciones, parece que el triatlón se ha situado como una prueba de exigencia menor: 1500 metros a nado, 10 km de carrera a pie y 40 km de ciclismo en carretera. Desde hace un tiempo existen otras mucho más exigentes, por ejemplo, el Ironman: consta de 3.800 metros de natación, 180 km de ciclismo y 42,2 km de pedestrismo. A los que simplemente participan en ella hay que hacerles una reverencia.

También está la Racing Planet, es la organización de una serie de carreras por etapas en los mayores desiertos del planeta: Sahara, Atacama, Gobi y Antartida. Suponen 250km en autosuficiencia repartidos en 6 etapas.

La Nissan Titant Desert, se trata de una de las pruebas de mountain bike más exigentes del mundo. Alrededor de 500 kilómetros divididos en cinco etapas por un espectacular recorrido en Marruecos que no olvida ni las dunas del desierto del Sahara, ni los puertos de montaña de la cordillera del Atlas, siempre que la orientación y el GPS no falle o que el calor extremo no produzca desfallecimientos. En la última edición participaron corredores en ruta del prestigio de: Abraham Olano, Melchor Mauri, Igor Astarloa o Roberto Heras. Además de Israel Nuñez, ganador de la edición de 2009.

Hay más, muchas más, el maratón de la Gran Muralla China, Lakima en los Dolomitas, el maratón transahariano de Hoggar en Mauritania, la Cimasa Run en la Isla Reunión (53 kilómetros en los que hay que salvar un desnivel acumulado de 6.600 metros, superando unos cuantos volcanes), el ultramaratón del desierto de Simpson, en Australia, 640 kms en 15 etapas y un total de 1.315 dunas.....



Pero si hay una que supera los límites del sentido común, es el Tor des Géants, 330 kilómetros de recorrido; senderos alpinos de 300 a 3.300 metros de altitud; 24.000 metros de desnivel positivo; 7 bases de descanso y 43 puntos de avituallamiento. Este gran evento deportivo recorre toda la región del Valle d´Aosta, lo que conlleva cruzar 34 términos municipales, 30 lagos alpinos y dos parques naturales (el parque nacional Gran Paradiso y el parque natural Mont Avic), todo ello a los pies de las cumbres más impresionantes de los Alpes: el Mont-Blanc, el Cervino, el Monte Rosa y el Gran Paradiso. La particularidad que hace única a esta carrera entre otras de su género es que, se trata de una prueba non-stop. Es decir, con una sola etapa, una sola salida y una sola meta. Son los atletas participantes quienes deben decidir cómo gestionan su descanso.

Hay que robarle horas al sueño, recurrir al sosiego solamente cuando el cuerpo diga hasta aquí hemos llegado y recuperar fuerzas lo antes posible para evitar que los que te pisan los talones no te superen.

El ganador de la primera edición, ha sido el italiano Ulrich Gross, con un tiempo de 80 horas 27 minutos y 23 segundos. Segundo fue el leonés Salva Calvo, especialista en este tipo de eventos. Mención especial merece Annemarie Gross (hermana del vencedor de la prueba, ¡vaya familia!) acabando en cuarto lugar, con un tiempo de 91 horas 19 min y 13 seg.  Existe un límite de 150 horas para completar la prueba, así  que, a lo largo de estos días seguirán llegando deportistas a la línea de meta.

¿Dónde se ubica la frontera entre la locura y la heroicidad? ¿Dónde está el límite de nuestra especie? ¿Por qué sentimos ese irrefrenable deseo de someter a nuestro cuerpo y mente a desafíos extremos? Cada uno tendrá su opinión al respecto, pero sobre lo que no hay ninguna es que, así somos y así vivimos.

1 comentario:

  1. Estan locos estos romanos!!!! la unica explicacion que encuentro es la enorme capacidad del ser humano de explorar sus propios limites, su capacidad de superacion: de ir un poco mas lejos, un poco mas rapido, un poco mejor. Tan solo asi se puede explicar que nuestra especie pueda superarse asi misma y evolucionar de la forma que lo ha hecho. Siempre un paso mas.

    Que como 2º clasificado este un leones, ¿porque sera que no me sorprende? seguramente el proximo año gane tu paisano y entre en la meta de la mano de su hermana. Al tiempo.

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