viernes, 24 de septiembre de 2010

El código Hammurabi

Siglo XXI, el mundo avanza, no se detiene, la bola gira, el sol, más viejo, sale todos los días. Nuevos descubrimientos científicos y tecnológicos. Progeso, estudios para curar enfermedades, inventos para facilitar nuestro día a día, avances alucinantes, ahi van alguno de ellos, utilizados o en estudio avanzado: redes de sensores sin cables, nano-células solares, mecatrónica, sistemas informáticos Grid, imágenes moleculares, litografía nano-impresión, software fiable, glucomicas, nuevo escáner para detectar el cáncer, nueva encima que lo previene, vacuna contra el Alzheimer (éxito en ratones), nariz electrónica para detectar enfermedades renales, fábricas de ADN, desarrollo de un ojo biónico, células madre, transplantes de cara, ingeniería inyectable en tejidos, etc.

Avance, evolución, progreso, cultura, desarrollo, prosperidad, florecimiento, siglo XXI. Democracias, estados cultos, civilizados, pulidos, instruidos, sabios, cultivados, siglo XXI. Estados Unidos, primera potencia mundial, país de las oportunidades, de las libertades, siglo XXI.

Edad antigua, edad media, ley del talión: "Ojo por ojo, diente por diente". El famoso código Hammurabi, creado en el año 1760 antes de Cristo ya estableció desde ese momento la ley de la reciprocidad. Hoy, 3.770 años después, hay algunas cosas que no han cambiado. El día 23 de septiembre de 2010 el Estado de Virginia (USA) ejecuta a Teresa Lewis.


Lewis estaba sentenciada a muerte después de encargar a su amante y a otro hombre el asesinato de su marido y de su hijo. Los hechos ocurrieron en 2003 y tras su detención admitió la responsabilidad de lo ocurrido, aludiendo que, ordenó el crimen con la intención de cobrar el dinero del seguro de vida suscrito por su marido. A pesar de todos los recursos presentados ante el Tribunal Supremo y las campañas organizadas para conseguir su salvación, ayer fue asesinada. Ni tan siquiera la alusión a su bajo cociente intelectual (72, apenas dos puntos por encima del umbral que marca la discapacidad mental) fue motivo de clemencia.

En Estados Unidos la pena capital es legal en todos los estados para delitos federales o militares. Y en la gran mayoría para delitos estatales, en total 32 adminsitraciones la aplican. Únicamente en 11 está suprimida para todos los delitos. En un par de ellos no está abolida pero no se aplica desde 1976, y en otros tantos es inconstitucional.

Qué duda cabe que toda aquella persona que comete un crimen tiene que ser castigado de manera severa e inflexible, debe ser privado de libertad y pagar por el delito que ha cometido. La justicia debe ser implacable. Incluso, valorando los sentimientos de los familiares afectados, puedo llegar a entender que tengan sed de venganza aunque ello no les vaya a devolver al ser querido. Pero, en ningún caso concibo que, un estado democrático y civilizado pueda aplicar una sentencia de muerte. 

¿Cuál es la diferencia entres ambos crímenes? ¿Qué legitima a un estado para poder asesinar a una persona? ¿Qué ocurre con los inocentes ejecutados? ¿Daños colaterales? ¿Quién nos defiende? ¿Dónde están muchas de esas organizaciones que piden el indulto para hombres y mujeres en países como Irán y callan ahora cuando el que comete semejante aberración es la superpotencia que dirige el mundo? ¿Cómo es posible no sentir vergüenza ante tal atrocidad?.

Las preguntas se amontonan en mi mente y solamente encuentro respuesta para alguna de ellas. Pienso en lo mucho que hemos avanzado, en el deseo del hombre por encontrar el elixir de la eterna  juventud o alcanzar la inmortalidad. Pero a veces tengo la seguridad de no estar tan lejos de aquellos que vestían taparrabos.

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