jueves, 5 de agosto de 2010

¿Dónde está el límite?

Ayer, Laura Dekker puso rumbo a un reto sin precedentes, no sólo en la historia de la navegación, sino, probablemente, en el mundo del deporte. Y es que, esta niña holandesa, de tan sólo catorce años, tiene la intención de ser la navegante más joven en dar la vuelta al mundo en solitario.

Como no podía ser de otro modo, la decisión viene cargada de polémica. En agosto de 2009, apoyada por sus padres, decidió dar rienda suelta a esta aventura, pero una organización de protección de la infancia puso en manos de un juez tal decisión. Al final, la niña quedó bajo la tutela de las autoridades, con el compromiso por parte de unos de la revisión del caso a los 365 días y el de la preparación de un curso de primeros auxilios por parte de ella.

Una semana atrás, un juzgado holandés la liberaba de tal prohibición y dejaba en manos de sus padres la decisión definitiva. Ayer, poco después de las nueve de la mañana, salía del puerto de Den Osse rumbo a Lisboa, donde iniciará su aventura.

El tiempo corre en su contra, antes del 16 de setiembre de 2012 debe haber cumplido su hazaña, sino, el récord seguirá en poder de Jessica Watson, una australiana que completó la proeza cuando tenía 16 años y 362 días. 

El viaje le llevará por Barbados, Granada, Bonaire, Curaçao, Aruba, Panamá, Galápagos, Marquesas, Australia, Indonesia, Singapur, Tailandia, Sri Lanka, Maldivas, Yemen, Sudán, Egipto, Grecia, Italia, España y Gibraltar, antes de hacer meta en Lisboa. Si la cosa se complica, a su llegada a Balí, tiene una ruta alternativa que la obligaría a bordear el continente africano, pasando por Barbados, Rodrigues, Mauricio, Sudáfrica, Santa Helena y Cabo Verde, para finalizar en las Islas Canarias.

Cada día resulta más evidente que vivimos en un mundo lleno de retos, cada día tenemos uno o varios frente a nosotros. La medida de ellos depende de la posibilidad y capacidad de cada cual. Los récords cada vez duran menos, muchas veces se lleva al cuerpo al límite de su resistencia o se le dota de elementos externos que permitan llegar al  lugar que nuestro talento no permite. Uno llega a pensar que, si no se hace algo que quede para la posteridad pasará por la historia de puntillas.

Es probable que pocos duden de las cualidades de Laura Dekker para navegar en solitario. Nació en Australia, en un barco, y los primeros seis años de su vida apenas pisó tierra firme. Probablemente navega mejor que camina, pero al fin y al cabo tiene catorce años.

Un reto de esa complejidad no sólo requiere de una extraordinaria preparación física, sino de una fortaleza mental al alcance de poca gente. Cuerpo y mente quedan sometidos a sufrimientos máximos en condiciones extremas. La soledad, las adversidades meteorológicas, los piratas y un sin fin de contratiempos que seguro aparecerán por el camino, será todo lo que deba de superar.

A eso se añade su formación académica, la cual continuará con los libros del cole y con la conexión a internet. La soledad, la ausencia de afectividad y todas las cosas que necesita cualquier persona de su edad se suman a la larga lista.

Es probable que lo consiga, ¡ojalá! Pero siempre quedará abierto el debate de la conveniencia o no de tal reto y sus consecuencias.

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