martes, 3 de agosto de 2010

Arroz blanco y sushi o fabada y cocido



Resulta que el hombre más viejo de Tokio lleva treinta años muerto y la mujer más longeva lleva años desaparecida. ¡Así cualquiera se hace viejo!

Los que en algún momento hayan pensado irse a Japón a vivir, llamados por el reclamo del elixir de la eterna juventud, quizás después de esta noticia se lo piensen un poco. Es mucho lo que se ha escrito y dicho sobre la esperanza de vida de los japoneses. Se ha intentado desmenuzar de manera concienzuda los entresijos de este misterio. Aunque principalmente siempre se habló de la alimentación; famosa resulta aquella máxima en la que se decía que había que dejar de comer cuando el estómago estuviera ocupado en un 70%.

Aquí, en España, alucinamos con esa habilidad japonesa, no sólo para medir la capacidad del estómago, sino por la fuerza voluntad que deberían tener para dejar de comer un buen chuletón, un cocido, una fabada o unos huevos fritos con patatas por considerar su estómago lleno en un 70%.

Vamos a imaginarnos la estampa por un momento, te vas con tus amigos a pegarte una buena gala. Y llegado el momento en el que tu estómago llega a la cifra mágica, que es en los entremeses, porque las cañas y las tapas de antes ya ocuparon el 57,4 % de tu capacidad estomacal, dices: "Yo, aquí me paro. No puedo comer más porque he llegado al 70% de la capacidad de mi estómago".  El descojono resulta generalizado, la mofa inicial da paso a una caña sin precedentes, ésta se prolonga durante semanas y meses y no hay reunión en la que no salga aquel triste episodio. El psicólogo se construyó una mansión en Marbella gracias a la pasta que le has dejado sesión tras sesión y, por fin, empiezas a superar que la gente te señale por la calle.

En una sociedad como la nuestra, tan acostumbrada al vino del mediodía, a las cañas de la tarde y a  la comida familiar del fin de semana, resulta complicado en este sentido competir con los japoneses y su fuerza de voluntad. De hecho si os fijáis, cuando pueblan nuestras ciudades y les observas, no ves a ninguno con sobrepeso. Se conservan como si les hubieran momificado. Nada que ver con nuestras famosas vacaciones del Inserso, donde las barrigas de muchos de los asistentes preceden las comitivas.

Aún así, después de leer el artículo en el que aparecía esta información, uno pone en cuarentena sus índices de longevidad. Además, en el último ranking publicado, España ocupaba el séptimo puesto con una media de edad 80,9, justo por detrás de los nipones que tenían una media de 81,25.

Tras un estudio meticuloso de todos los datos que he podido obtener en internet, he decidido que no les arriendo la ganancia. Entre otras cosas porque paso de que el psicólogo se construya una mansión en Marbella a mi costa.

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