lunes, 19 de julio de 2010

Veinte años no son nada






Hace unas cuantas semanas que me ronda la idea. El propósito de escribir sobre el club, sin desmerecer a ningún otro, en el que mejor me han tratado y en el que más a gusto me he sentido.

Y que mejor día que el de hoy, cuando se cumplen veinte años desde la creación del C.B. Jovent. Lamentablemente, es un día en el que imagino se produzcan sentimientos contradictorios. Por un lado, la alegría de ver como en estos tiempos en los que lo efímero es norma, un club modesto, en una pequeña población de Menorca, subsiste ante las adversidades que presenta la economía española en general y la baloncestística en particular. Por otro, la tristeza de tener que dar un paso atrás y renunciar a la máxima categoría en la que el club ha militado, para tratar de conseguir que, esos veinte años de existencia se conviertan en muchos más.

La gente de Alaior atesora muchas virtudes, son emprendedores, trabajadores, agradecidos, realistas, apasionados; pero especialmente, honestos. Saben hasta dónde pueden llegar, nunca ofrecen más de lo que pueden dar, y eso ha hecho que se ganen a pulso una fama de seriedad impropia en estos tiempos que corren. 

Ha sido ese mismo ejercicio de responsabilidad el que les ha dicho que había que dar un paso atrás para volver a tomar impulso, esa voz de la conciencia que tienen tan arraigada en sus adentros la que les ha dicho que querer vivir por encima de la capacidad que tiene ahora mismo el club para generar recursos, era la sentencia de muerte. Y sé que eso no es fácil, cuando tocas con tus propias manos el objetivo que durante tanto tiempo te has marcado, la sensación de vacío y de impotencia que anida en el interior de cada uno, es difícil de llevar durante los primeros días.

De esa decisión ya ha pasado un tiempo, al final todo recupera su forma, todo vuelve a su sitio, todo recupera la normalidad. Al fin y al cabo, un año más, volverá a haber baloncesto en Alaior.

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