jueves, 29 de julio de 2010

Mi amigo y los salmones




Tengo un amigo, bueno, tengo varios, pero hablo de uno en concreto. Un tipo sensacional, con el que tengo profundas conversaciones sobre los asuntos más variopintos, incluso, alguna vez,  charlamos sobre baloncesto. Por circunstancias geográficas hace tiempo que no hablamos, pero nos cruzamos jugosos emails que mantienen viva esa tradición que empezó hace unos cuantos años, y que, se intensifica en esta época cuando todos los equipos van construyendo sus plantillas.

Ayer me envió uno de sus agudos correos, y haciendo uso de su habitual ingenio e ironía, me habló de los salmones, estableciendo una metáfora con el panorama baloncestístico que tenemos este verano. Recordaba los documentales de media tarde de la 2, aquellos que junto con el Tour, muchos utilizamos para echar la siesta. Y concretamente decía, y cito literalmente: "Recuerdo los osos pardos que, llegada la primavera esperaban pacientemente en la orilla del río, mientras los salmones nadaban corriente arriba luchando contra la fuerza del río para desovar.
Esperaban y esperaban, y cuando la corriente se hacía mayor y los salmones podían saltar para superar las pequeñas cascadas que se formaban, llegaba el momento. Los muy cabrones se acercaban a la cascada, se ponían a dos patas y literalmente trincaban todo salmón que saltaba fuera del agua con una facilidad pasmosa. Se ponían tan hartos de comer salmón que, cuando trincaban un pez, se comían sólo las huevas y tiraban todo lo demás"

En otras épocas, a estas alturas del calendario, muchos eran los fichajes que se habían producido y bastantes los equipos que tenían perfilada su plantilla. Pero hoy, todo ésto ha cambiado. A 29 de julio, cuando temporadas atrás, muchos ya estábamos preparando la maleta ante la llegada de la inminente pretemporada; hay algunos equipos LEB que no tienen entrenador, otros que aún no saben en qué categoría van a competir, y muchos jugadores y entrenadores, asomados al abismo de una temporada en blanco.

Los clubes, que se han convertido en los osos, asfixiados por una situación económica que roza el dramatismo, esperarán a que los jugadores estén al borde de la histeria, y al ver que no encuentran el acomodo que en otros tiempos tuvieron, aprovecharán su posición de fuerza para conseguir sus servicios al menor precio posible.

Las tornas han cambiado, ésto continúa siendo la ley de la oferta y la demanda, pero ahora las reglas, las marcan otros.

No hay comentarios:

Publicar un comentario