martes, 20 de julio de 2010

Menos cinismo





Ayer me quedé perplejo, no por la reacción de Contador al adelantar a Schleck cuando a éste se le salía la cadena, sino por ver cómo ha reaccionado mucha gente ante esta circunstancia. 

Inicialmente, me sorprendía el comentario de Carlos de Andrés asegurando que dicha actuación iba a levantar polémica; pero es evidente que tenía razón ya que, durante la tarde de ayer y la mañana de hoy, no han parado de sucederse los comentarios.

Son dos las posibilidades que debemos tener en cuenta para empezar a analizar todo lo acontecido. Primera, que Contador no viera lo sucedido, de hecho, mira hacía atrás prácticamente en el mismo momento en el que la cadena se sale. De ser cierto este primer supuesto, a los ojos de casi todo el mundo quedaría exculpado de cualquier acusación. Siempre hay que dejar un espacio a los retorcidos.

La segunda opción es que lo viera y aprovechase la coyuntura para atacar y sacar ventaja, que es lo que lo que piensa la gran mayoría. Solamente Contador sabe lo que vio, pero si este último supuesto fuera cierto, en ningún caso, desde mi punto de vista, supondría tener una conducta antideportiva.

Hoy, nuestro día a día es competencia. Competimos por todo y contra todos. Es el modo de vida que nos ha tocado vivir, si no compites no llegas. Y aún así, muchas veces, compitiendo tampoco llegas. Si ésto es lo que ocurre durante el transcurso de nuestras vidas, qué no será el deporte profesional, donde existen infinidad de intereses, no sólo deportivos, no sólo en busca de la propia satisfacción y del reconocimiento ajeno, sino también económicos, que en muchas ocasiones es el leit motiv de gran parte del personal.

Sea lo que fuere lo que vio Contador, actuó como debía. Os que si a Usain Bolt se le sale la zapatilla en la final olímpica de 100 metros, va Asafa Powell y dice: "Parad, que se tiene que atar los cordones. ¡Qué así no mola ganar". O cuando Fernando Alonso tiene un problema en el coche, va el inglés y dice: "Todos a boxes hasta que a mi colega le arreglen el alerón". Y así podía seguir poniendo ejemplos hasta el día del juicio final.

Ya está bien de tanta hipocresia. Contador no le metió un palo en la cadena a Schleck para que ésta se saliera. ¡Eso sí que hubiera sido antideportivo y motivo de expulsión! Simplemente se aprovechó de una circunstancia de carrera, de una contingencia del deporte. Algo que mañana le puede suceder a él. 
Así es la vida, nos guste o no.

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