martes, 13 de julio de 2010

Primera etapa

Hoy afrontamos la segunda etapa de nuestro viaje. La primera nos llevó a Vitoria, Bayonne y Pau.
Hacia más diez años que no visitaba Vitoria, y volver mereció la pena por muchos motivos. Porque continua tan bonita como siempre, con sus amplias zonas verdes, sus calles tan limpias y sus gentes tan amables. Con ese tranvía que no conocía, y que dota a la ciudad de un aspecto elegante y distinguido.

Pero si hubo un motivo por el que mereció la pena, fue por ver en la plaza mayor, como España se proclamaba campeona del mundo. Como hubiera dicho el mítico dúo Sacapuntas: "la plaza estaba a reventar" Con la sensible diferencia de que allí había más de 22. No cabía un alma, todos, mayores y niños con sus camisetas y sus banderas. Media docena de provocadores con camisetas holandesas, siendo de allí, pero esperando que perdiera España. Idiotas los hay en todos los sitios.

Del partido no voy a contar nada, me resulta imposible pensar que alguien no lo haya visto. Lo que sí quiero contar es que la plaza explotó con el gol de Iniesta, todos nos volvimos locos, hasta Pilar, que pasa del fútbol, saltó sobre mi del mismo modo que Reina lo hizo sobre la melé de compañeros. Y es que, el fútbol desata pasiones, y esta vez fueron de las buenas, de las positivas, de las que unen, de las que hermanan, de las que te hacen sentir bien, muy bien. Fue una noche bonita, la plaza de la Virgen Blanca abarrotada, la gente cantando, riendo, llorando, pellizcándose, preguntando al de al lado si de verdad no era un sueño y diciendo que no quería ir a dormir, no fuera que al despertarse, aquello no fuese verdad.

Y sí que lo fue, al día siguiente cuando nos levantamos, los titulares de la prensa lo corroboraban. CAMPEONES DEL MUNDO. Ahí va la hostia, como diría uno de aquí.

Después de ésto uno cruza mejor los Pirineos, más suelto, aunque con el miedo de que algún vecino, cansado de que nuestros deportistas no paren de ganar, te mande de nuevo a casa. Pero no fue así, en Bayonne, vendían camisetas y banderas españolas, los dependientes te daban la enhorabuena como si fuéramos nosotros los que marcamos el gol de Iniesta, incluso en Pau, un policía local quería perdonarnos poner el ticket de la hora.

Hoy toca viaje a Toulouse, ciudad con muchos españoles, estancia de tres días en casa de nuestro amigo Jacques. Disfrutaremos de la ciudad rosa, de sus gentes y sus costumbres.
Porque, donde fueres haz lo que vieres.

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