jueves, 8 de julio de 2010

7 de Julio: San Fermín o el día que Puyol remató con el alma de 45 millones de españoles.

Se acabaron los complejos. Todos ellos, desde el primero hasta el último. El futbolístico y el del sentimiento.

España volvió a dar muestra de la clase que atesora, desde el inicio la propuesta quedó en evidencia. Balón, balón y más balón. Toques, desmarques, asociaciones, diagonales, paredes....un lujo para la vista. Alemania salió acomplejada, con el paraguas abierto para mojarse lo menos posible ante el chaparrón que se avecinaba.


Despejadas las dudas previas, en parte resueltas por el pulpo, sólo quedaba saber cuándo llegaría el momento del gol. Ocasiones, posesión de balón, tiros a puerta, jugadas de tiralíneas, pero el gol no llegaba. Alguno en el descanso volvía a los complejos del landismo: "No me gusta ésto" " Ya verás como estos cabrones al final nos la lían" "Acordaros de lo que decía Lineker"........ Para sofocar ese pequeño atisbo de acojono, dije: "Yo, sí estuviera ahora mismo en Mallorca, preferiría ser español que alemán". Y con ésto terminó todo, bueno, con ésto y con el inicio de la segunda parte, y con el tiqui-taca, y,sobretodo, con el gol de Puyol. Cómo vino, cómo se levantó, cómo voló, con qué ganas le pegó, le dio con el alma, con el alma de 45 millones de españoles que saltamos con él, que cabeceamos con él, que nos abrazamos como si hubiéramos marcado, todos y cada uno de nosotros, el gol de nuestras vidas.

Ahora, mientras recuerdo lo sucedido, y veo como estaba el bar, las calles, las plazas, todo abarrotado de gente, emocionados, con sus banderas, con sus camisetas, con las caras pintadas y los ojos vidriosos, todos ellos de emoción y alguno con más cerveza de la cuenta, pero todos felices, disfrutando, con las miserias aparcadas por unas horas, sin aparentes preocupaciones, pensando que mañana será otro día, pero que hoy me quiten lo bailao. Y aún resuenan en mis oídos el ruido de la vuvuzelas que, por una vez no molestaban, y las bocinas de los coches, y la risa de la gente, y los cánticos llenos de sentimiento. Pienso en un único sentimiento, el de ser español y poder decirlo sin ningún tipo de complejo.

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